Unarosanoesunarosanoesunarosa
Regalar rosas es más comprometido de lo que se puede creer en un principio. Es aconsejable no ofrecer nunca ninguna flor de color amarillo, y si es una rosa está especialmente contraindicado. Lo sepa o no el dador de la flor, una rosa amarilla esconde un aviso de traición futura, o una silenciosa confesión de engaño o deslealtad presentes. Quien la recibe no debería ignorarlo, y excepto tirar el regalo y desconfiar en lo sucesivo de esa persona, poco más puede hacer para conjurar lo que significa, lo que está ocurriendo, lo que pasará un día.
Las rosas rojas, por el contrario, son un hermoso símbolo de pasión y amor duradero, pero hay que saber que una roja, y cuanto más intenso sea su color más acentuadas serán sus características, es un ser complejo. Esta elegante de tallo esbelto y hojas aterciopeladas se convierte, desde su búcaro de agua, en una espía de nuestra vida, una intérprete, una registradora, una hermosa indiscreta. Y una tremenda celosa de uñas afiladas que no nos dará tregua.
Cuidado con las flores. Todas guardan un mensaje oculto. Como un buen libro.




Joaquín Martínez dijo
Me ha gustado tanto que he sacado una copia para trabajarla en clase con mis alumnos de español. Je je, hoy eres más famosa que ayer.
25 Marzo 2010 | 12:47 PM