Renuncia
No podría amarte. Si lo intentara sólo estaría interpretando al amor. No podría olvidar tus errores, ni aquellas faltas que me molestan, aunque agradaran a otros, y depende mucho del día que haga, del dinero ganado, del dolor o el placer que siento en que pueda dirigirme cariñosamente a ti. Claro que te quiero, cómo no iba a quererte, me gusta pasear contigo las calles a última hora de la tarde, cogidos de la mano, y contarte cuentos de los que desconozco el final, me gusta el modo en que te beso, soñar con dormir a tu lado en invierno. Pero no podría amarte.
Para amarte yo tendría que haber rescatado mi amor del altar donde fue inmolado, haber corrido con él cuando aún palpitaba con su sangre, cuando aún, caliente, era tierno y generoso. Tendría que haber amado mi amor más que a quien mi amor amaba, y así, tal vez ahora, una antigua mentira podría ofrecerte.






Romano dijo
la posibilidad y esperanza de un paseo abrazados al atardecer me basta.
12 Junio 2009 | 08:52 PM