El sabor de la ceniza
Destrozaste esa vida, la par-tis-te en trocitos que se diseminaron al viento, se perdieron, se quemaron al sol, desaparecieron. No hay modo de decir la primera frase tibiamente. La a-ca-bas-te. Te bebiste toda la botella y rompiste la copa. Mataste a la criatura. Prendiste fuego al jardincito de atrás, el que ocultabas de tus noches felices. Desgajaste la fruta. Deshojaste el libro. Quitaste las notas a la música.
Qué afortunado, este pobrecito, con los sueños infantiles en el desván, tan bien cerrados que no hay ni que olvidarlos; si es que no existen. Los ojos que amaron sonríen; tienes todo lo que robaste una vez, nada dejaste.
Sólo esa caverna espesa, profunda, ávida, por donde serpentea la corriente helada de los días.



homeless dijo
¿Ves qué bien escribes, cuando escribes bien? Me ha encantado este post.
(Me alegra -por razones estético-sentimentales- que hayas repuesto la foto del avatar)
13 Marzo 2009 | 08:15 AM