La edad de la inconsciencia
Se sabe desde siempre que el adjetivo que mejor casa con el estado de la adolescencia es el de inconsciente, y a nadie extraña que los jóvenes lo sean y hasta hagan alarde de ello. Se suponía que la edad de la tontería combinada con la ignorancia debida a la inexperiencia pasaba con el tiempo y era más bien considerada por los mayores condescendientes como una enfermedad curable no contagiosa.
Se suponía, escribo, porque hoy en día parece más bien (bueno, no parece, es) que la enfermedad no tenga cura y que nuestros adultos hayan decidido instalarse cómodamente y con toda desfachatez en una estupidez permanente.
Algo debió de fallar en la educación para que no se diera nunca el salto a la madurez. Uno no se convierte en hombre o en mujer porque lo determine la edad, ni mucho menos, si no que con el tiempo una persona hace el trabajo de construirse, de formarse, y ello se consigue asumiendo no pocos sinsabores y afrontando los obstáculos que la vida presenta a todos.
Estamos rodeados de una alegría boba, plana y superficial. Las cosas que son motivo de divertimento están totalmente vacías de contenido; no sólo se leen auténticas estupideces llenas de banalidades en las novelas más vendidas, si no que esa imbecilidad impregna la mayor parte de lo que se hace y se dice.
Se habla mucho, pero no se dice nada, se abusa de palabras de las que se desconoce el peso que poseen, el verdadero significado. No hay un pensamiento y además, se presume de no tenerlo.
Y no es que sea desesperante para algunos pocos, que lo contemplan y sí se dan cuenta, si no que resulta tremendamente aburrido por predecible, soso, fácil e inútil.
Será que nuestra civilización ya agoniza.






Jo dijo
Hubo un tiempo en que se tomaba como modelo social a los ancianos, que eran los depositarios del saber y la experiencia; los cimientos de la sociedad reposaban en quienes 'sabían' y conocían la vida. La prudencia estaba a la orden del día. Ahora el modelo a imitar es el niño, la edad dorada es la de la infancia. Los jóvenes no quieren crecer. Los adultos quieren volver a la edad dorada. La inconsciencia le toma el relevo a la prudencia. El anciano es un modelo a ocultar, esconder, sepultar. La edad infantil toma las riendas del poder. Y de todo ello solo puede derivarse la más ciega irresponsabilidad colectiva. Creo que estás en lo cierto cuando dices que algo ha fallado en la educación, muchas cosas han fallado y siguen fallando en la educación.
28 Febrero 2009 | 12:16 PM