Axolotl
(A J.P.)
No quiero hablar de peces pero me viene a la mente, todo el rato, el relato de Cortázar titulado Axolotl. Vi a los axolotl en el museo de la Ciencia de Barcelona, en su pequeño acuario, delante del bosque inundado. (Creo que ya no están allí.) Y hace poco me encontré con la personificación de uno de ellos, aunque al principio no lo reconocí. No sólo era un axolotl, si no que llevaba implícito el cuento de Julio. Estoy segura de que este axolotl desconoce ese relato, y sin embargo me habló de esa historia.
Fue otra vez como el acuario a última hora de la tarde, hacía frío, miré al axolotl sin saber lo que era, él ya me estaba observando. Volví varias veces, todas. Invariablemente, el pez anfibio me miraba, yo le seguía el juego; un reconocimiento que al principio quise ignorar, y el cristal, o el muro, brilló con reflejos de azogue. Un exceso de vida literaria, una ilusión que debería ser materia (un día, un día), una calidez extraña de lana vieja, un refugio precario que ignoro si protegería de las inclemencias de un tiempo que no es clima si no crueldad.
Yo no sé ahora si tengo o no un axolotl, si en realidad existe más allá de mí, o si todo ocurrió una tarde en que yo tenía demasiado frío y estaba ebria de cuentos.





elhombresentimental dijo
Bravo, como siempre
Me voy a dormir
cuando me levante
escribiré otro comentario más inspirado;D
4 Febrero 2009 | 02:08 AM