Los que estamos aquí
Los que estamos aquí ya no hablamos de eso. Sólo mantenemos charlas sobre cuestiones insustanciales, frases sin raíces, diálogos sin vueltas, nada que nos recuerde a algo más profundo, a aquello más importante. Se trata de preparar un té, de reunirnos alrededor de la bandeja con las tazas y la tetera, el azucarero moruno. Decimos cosas como que la infusión lleva regaliz o citronela, que el azúcar es mejor negro o tal vez sea mejor la fructosa. Decimos que queremos un cigarrillo o que lo hemos dejado. Alguien comenta que se resfrió, alguien responde que hay una epidemia en la ciudad, nada importante. Hablamos mucho del tiempo, pero no del cambio climático, de eso no hablamos, hablamos de si va a llover o de si saldrá el sol, si podremos ir o no a la playa; eso es todo. Nunca comentamos nada de política, no vemos la televisión. Hablamos de literatura, por ejemplo, de eso sí hablamos, de lo que cada uno está leyendo. También hablamos mucho de nuestros trabajos, a veces nos quejamos un poco; nos relaja hablar del trabajo, es un tema neutro. Y por supuesto nadie hace según qué preguntas, nadie sería capaz de responderlas; tampoco le importan a nadie las respuestas, ya sabemos que son siempre las mismas. Los que estamos aquí no quisimos venir, pero vinimos, algunos hacen ver que ni siquiera están aquí, pero están, qué remedio. No hay gran intimidad entre nosotros, sería imposible, sólo podemos vernos en la distancia, mirarnos, tal vez gustarnos un poco, pero muy poco. A veces nos escribimos cartas unos a otros, pero siempre tenemos cuidado de no decirnos nada.
Estamos aquí viviendo del silencio, respirando el tiempo; sabemos que nuestra mente es una trampa que debe permanecer cerrada, no sea que nosotros, o los demás, caigamos en ella.




Sí dijo
Compartiendo lo mundano aligeramos la mente y así entramos por la parte trasera a rellenar la trastienda vital de conservas. La más capacitada como peor enemiga es la que dices, sin duda, pero se deja hacer. Y ahí entramos en juego con las piezas del mecano y levantamos mundos al margen de ella en los que dejamos vivir nuestras ideas.
26 Septiembre 2008 | 02:33 PM