18 Noviembre 2009
Uno puede parecerle al otro una persona cabal, u honesta, o atractivamente desorientada a veces, pero en el fondo capaz de sujetar las riendas, capaz de llevar hasta el final del camino el cargamento, las valijas tanto tiempo conservadas, los símbolos de la vida que lo son todo para nosotros. Puede parecerle a ratos dramático, pero como un personaje de una antigua novela rusa que no pasará de moda; con todos los derechos, que se negarían sensatamente a cualquiera menos amado, a tambalearse, desbarrar, esgrimir frases agrias, argumentos más propios de un adolescente que de un adulto en su juicio.
Uno sabe, siente, percibe a diario, que es sentido, percibido, olido y degustado a diario como un sueño de juventud, una fantasía de anciano sabio perdido en un laberinto.
Uno sabe que no tendría que apartarse de esa imagen, que si algo debe aún hacer, y está prematuramente cansado, es ofrecerle al otro la exacta imagen, la fiel reproducción que desea ver reflejada en el espejo de sus ilusiones.
Pero el control de las riendas se ha descuidado, las posesiones malogradas, y los caballos han emprendido un trote loco muy cerca del precipicio.
Cuando al fin mira, el espejo ha perdido parte del azogue y está vacío.
servido por lacazadoraderratas
1 comentario
compártelo
3 Noviembre 2009
MOMENTO
El camino de los ojos, ese laberinto
que no se estrellará ya más en las paredes:
Ése es el juego que cambia cuando lo juegas.
Ven, pues, ven y encenderemos el aroma del espliego
que se dobla sobre sí mismo, agotado;
ese muro marmóreo de una casa olvidada
que hará caer las pieles, coartadas del terror,
entre palabras in-ter-mi-ten-tes.
Tómalos pues, toma los recuerdos que esparzo
a mi alrededor como hojas de otoño.
Silencio por fin y el yerto reposo de los hielos.
Diré entonces: No sé...
¿Y para qué todo eso, para qué...?
servido por lacazadoraderratas
3 comentarios
compártelo
19 Septiembre 2009
La puerta que hace mucho cerré la he entornado apenas, y ya puedo ver la sangre oscura deslizándose por la abertura; el calor que dejé allí se ha helado. Me asomo con angustia y alcanzo a distinguir un retazo amarillo, un paisaje abandonado, un páramo triste y melancólico donde una vez creé aquella lujuria de verdor, luz radiante, esperanzas y pequeñas criaturas de grandes ojos inocentes. Todo parece muerto, oigo el rumor desolado de un viento cruel que, como un delincuente, recorre la tierra que fue tan fértil hiriéndola en su vagabundeo loco.
Esa puerta que atranqué y vedé para poder seguir viviendo tiene la madera podrida de soledad y ahora, desde este lado, observo con cierta pesadumbre la ventisca que amenaza, la herida mostrada, la voz que llama pidiendo un regreso.
Pero entonces nada ha muerto. Quien fui renace para reírse de mi pobre yo fragmentado, confundido, roto.
servido por lacazadoraderratas
5 comentarios
compártelo
29 Agosto 2009
Brilla un sol cortado esta mañana. Recibo tu manzana y la guardo sin morder debajo de la cama, con las caracolas de mar.
Mañana estará cortado el sol que hoy brillaba. Esta ciudad no tiene puentes como rebaños que balan, ni la pastora de la torre, y el siglo veinte ya ha pasado. Nos rodean gatos enfermos y ojos que acechan; una poesía muerta pisoteada por el carro de una prosa ofrecida en los comercios.
Brillaremos cortados con el sol de la mañana. Tú, el mismo; los ojos de mercurio riendo como cuando aún no estabas a mitad del camino, y un temor expreso y tramposo de ser ahora un pasado muerto. Pero no era yo la pregunta, sino las mujeres que querrías conocer.
Cortamos el sol para brillar esta mañana. Tú a mis pies y yo a tus pies; la lenta rendición del amor que se ha luchado, que no se ha ganado, que nunca se ha perdido.
(Pensando en Zona, del malogrado Guillaume Apollinaire.)
servido por lacazadoraderratas
3 comentarios
compártelo
22 Julio 2009
Y mientras llega la inspiración, una imagen del rosellonés Arístides Maillol.
servido por lacazadoraderratas
7 comentarios
compártelo
12 Julio 2009
A veces aún imagino que me has traído al pequeño muerto, que lo has dejado bajo la escalera, que vas a criarlo como la buena madre que no supiste ser. No saber qué pasó con la criatura me quita el sueño algunas noches, y creo todavía que me llegan sus llantos.
Cambio de casa para poder dormir, y sin embargo creo oírte. Pero soy yo misma.
Imagino que alguien se lo ha llevado, y vive, y está creciendo. Tú pareces conforme, vienes cada día, no llegas a fiarte de mí, pero quieres mi comida; me miras en la distancia y te marchas. Temo que siempre serás una nómada, pero tal vez lo temo más por mí misma.
No tengo noticias de los peces, el agua es demasiado caliente este verano y se han vuelto locos; peces psicóticos los llamamos mi amor y yo. El perro que conocí hace un año enseñó los dientes, mordió y se marchó en busca de vientos más favorables; yo no tenía suficientes manos, con esos peces desquiciados, tu criatura muerta y la angustia en el pecho que luchaba por dejarse oír.
Ahora te oigo a lo lejos, buscando otro inicio mejor que el anterior. Igual que algunos vuelven a empezar una vez y otra la misma historia en sus vidas. Los mismos errores por repetir.
Pippa, una nueva vida, otro comienzo, otro país, un nuevo amor no nos liberará de nosotros.
servido por lacazadoraderratas
6 comentarios
compártelo
29 Junio 2009
Algunos somos frágiles aquí. Vivimos en un intento de equilibrio esforzado y constante que nos obliga a adoptar posturas en ocasiones ridículas, tensas, imposibles, en la búsqueda de una rutina preciosa para seguir en la cuerda con los otros, que son más fuertes y no nos comprenden bien. La mayor parte del tiempo sentimos un cuchillito pequeño, de un doble filo cruel, tajando el corazón o el estómago, e inventamos toda clase de historias imaginativas (la creatividad no suele fallarnos) para ser capaces de tratar con el otro, incluso con quienes son nuestros iguales.
Cuando alguno de estos pobrecitos que somos cae, los demás chasqueamos la lengua y meneamos lentamente la cabeza en un gesto de conmiseración, con la compasiva esperanza de que lo veremos levantarse y volver a la cuerda, donde de nuevo luchará por su precario equilibrio.
Los rotos somos terribles al relacionarnos. En silencio, en secreto, no aceptamos a los enteros, odiamos su manifiesta e injusta "normalidad", sus capacidades para la no desintegración, la no deconstrucción, los vínculos importantes y duraderos, sus identificaciones necesarias para seguir existiendo. Pero tampoco nos resulta sencillo conversar entre nosotros, vernos; tras un inicio deslumbrante, y dependiendo de nuestro carácter, es lo natural que nos ataquemos o nos ignoremos con una indiferencia y frialdad que no hace sino ocultar, proteger, guardar, la herida siempre abierta, las filtraciones irreparables, la caverna donde vive el oscuro vacío, el agujero negro que nunca llenaremos, la desesperación de sabernos en un mundo, en un medio, en un discurso que
no es para nosotros,
no es para nosotros,
no es para nosotros.
servido por lacazadoraderratas
15 comentarios
compártelo
12 Junio 2009
No podría amarte. Si lo intentara sólo estaría interpretando al amor. No podría olvidar tus errores, ni aquellas faltas que me molestan, aunque agradaran a otros, y depende mucho del día que haga, del dinero ganado, del dolor o el placer que siento en que pueda dirigirme cariñosamente a ti. Claro que te quiero, cómo no iba a quererte, me gusta pasear contigo las calles a última hora de la tarde, cogidos de la mano, y contarte cuentos de los que desconozco el final, me gusta el modo en que te beso, soñar con dormir a tu lado en invierno. Pero no podría amarte.
Para amarte yo tendría que haber rescatado mi amor del altar donde fue inmolado, haber corrido con él cuando aún palpitaba con su sangre, cuando aún, caliente, era tierno y generoso. Tendría que haber amado mi amor más que a quien mi amor amaba, y así, tal vez ahora, una antigua mentira podría ofrecerte.
servido por lacazadoraderratas
11 comentarios
compártelo